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"La lógica y el razonamiento formal son una creación cultural que no tiene necesariamente que reflejar las leyes del pensamiento humano"

21 de junio de 2018

Pedro Raúl Montoro es Doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología Básica de la UNED. En los últimos años, su actividad investigadora se ha centrado en los ámbitos de la Psicología Experimental y la Neurociencia Cognitiva. En la actualidad dirige el Curso de Verano "El lado oscuro del comportamiento. Como la ciencia aprende de los errores humanos" que tendrá lugar del 27 al 29 de junio en el Centro Asociado de A Lama. 

Tal y como recoge el título del curso la ciencia aprende de los errores, ¿pero el ser humano? ¿Podemos aprender de nuestros fallos? 

Sin ninguna duda, podemos aprender de nuestros fallos (y también de nuestros éxitos, por supuesto), ya que, como principio general, nuestro repertorio de comportamientos es modificable por las consecuencias de nuestras acciones, tanto por los resultados agradables como por los aversivos. Sin embargo, esta capacidad de aprendizaje no nos previene de que, en muchas ocasiones, nuestros razonamientos y decisiones se desvíen ostensiblemente de la norma establecida por la lógica y por las reglas del razonamiento formal, de forma que podemos describir un buen número de falacias, sesgos y distorsiones que son representativas del razonamiento humano espontaneo y que actúan como precursores de muchas de las tonterías que realizamos en nuestra vida cotidiana e incluso de nuestra tendencia a tropezar en las mismas piedras que en el pasado.

En apariencia, el ser humano es una criatura inteligente y racional, pero en muchas situaciones comete una amplia miríada de errores, disfunciones y excesos del comportamiento. ¿Cómo los explica la ciencia? 

Los seres humanos no han sido diseñados para actuar como animales racionales sino que, por el contrario, somos organismos de origen biológico moldeados por la evolución para sobrevivir a los desafíos de nuestro entorno y resolver problemas de adaptación en determinados nichos ecológicos. La lógica y el razonamiento formal son una creación cultural que no tiene necesariamente que reflejar las leyes del pensamiento humano ni siquiera resultar un conocimiento intuitivo para nuestras capacidades intelectuales. Más que lógico, nuestro sistema de razonamiento es bio-lógico o psico-lógico, y está más orientado a la toma de decisiones rápidas y flexibles en un mundo complejo, cambiante e incierto bajo imponentes restricciones de tiempo, recursos e información. Como resalta el profesor Thomas Gilovich, uno de los mayores expertos en el estudio del razonamiento humano, la evolución nos ha dado herramientas intelectuales poderosas para procesar grandes cantidades de información con rapidez y exactitud, pero el mundo no juega limpio y nos entrega datos ambiguos, desordenados, incompletos o de segunda mano. Los intentos fallidos de apañarnos con esos datos conforman la colección de erradas intuiciones humanas. El estudio de estas distorsiones es tremendamente útil para desnudar los procesos de pensamiento humano, puesto que los errores que comete la gente son a menudo más informativos que los juicios que se acercan a las normas de la lógica y la estadística.

La UNED organiza este año 15 cursos de verano en centros penitenciarios que permitirán a los estudiantes externos matriculados acceder a las cárceles en horario lectivo y convivir y compartir conocimiento y experiencias con los internos. Un aprendizaje que va más allá de la adquisición de conocimientos. 

Sin ninguna duda, los cursos de verano de la UNED que se celebran en Centros Penitenciarios son una experiencia tremendamente enriquecedora para los internos del propio centro pero también es una oportunidad fabulosa para que los estudiantes externos puedan acceder y conocer un centro penitenciario y así desmitificar muchos de los prejuicios o ideas preconcebidas que puedan tener. Creo firmemente que actividades como esta permite tanto a unos como a otros hacerse conscientes de que el conocimiento no tiene fronteras y que es capaz de franquear los muros más gruesos y las verjas más altas. Mi experiencia de participación en cursos de verano en centros penitenciarios en los últimos años me ha permitido experimentar de primera mano la fructífera interacción de conocimientos y de experiencias entre ponentes, internos, funcionarios de los centros y estudiantes externos. Tengo recuerdos muy bonitos de este tipo de cursos, he conocido a personas muy interesantes en todos ellos, he aprendido multitud de cosas (en muchos ámbitos distintos) y además, no menos importante, me he divertido muchísimo. En resumen, estos cursos son una experiencia fabulosa no solo intelectual sino también vital y, por lo tanto, creo que una actividad muy recomendable para este verano.

La formación resulta clave para la inserción. ¿De qué manera consideras que este curso puede impactar en los internos asistentes? 

Muchas de las distorsiones, aberraciones y excesos del comportamiento de las que hablaremos a lo largo del curso están relacionadas con conductas de riesgo, de abuso de sustancias, con decisiones equivocadas y con adquisición de acciones desadaptativas, las cuales, a su vez, tienen una vinculación estrecha con muchos tipos de comportamientos delictivos. Conocer las limitaciones y los puntos débiles de nuestras funciones psicológicas es un paso previo imprescindible para intentar vacunarnos de las consecuencias desagradables que pueden acarrearnos en nuestro desempeño en el mundo, ya sea porque realicemos conductas nocivas y desadaptadas o porque seamos más vulnerables a la manipulación por parte de otras personas o de entidades. Este es un conocimiento tremendamente útil para cualquier ciudadano en la sociedad actual pero particularmente ventajoso para los internos, ya que puede contribuir de manera decisiva al buen desarrollo del proceso de rehabilitación y de reinserción social, además de contribuir al bienestar en su actual entorno social dentro del centro y del futuro contexto más allá de los muros de la prisión. Además, muchos de los internos que acudirán al curso son estudiantes de la UNED y podrán interactuar con profesores de la Sede Central, algunos de ellos responsables de asignaturas que están cursando, lo que supone una oportunidad de acercar aun más la universidad a los estudiantes de los centros penitenciarios.

"El lado oscuro del comportamiento. Como la ciencia aprende de los errores humanos" . Más información y matrícula aquí. 

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